miércoles, 18 de abril de 2007

DUEÑO DE MIS EMOCIONES

Hoy seré dueño de mis emociones.
Si me siento deprimido, cantaré.
Si me siento triste, reiré.
Si me siento enfermo, redoblaré mi trabajo.
Si siento miedo, me lanzaré adelante.
Si me siento inferior, vestiré ropas nuevas.
Si me siento inseguro, levantaré la voz.
Si siento pobreza, pensaré en la riqueza futura.
Si me siento incompetente, recordaré éxitos del pasado.
Si me siento insignificante, recordaré mis metas.

Hoy seré dueño de mis emociones.

Si se apodera de mí la confianza excesiva, recordaré mis fracasos.
Si me siento inclinado a entregarme con exceso a la buena vida, recordaré hambres pasadas.
Si siento complacencia, recordaré a mis competidores.
Si disfruto de momentos de grandeza, recordaré momentos de vergüenza.
Si me siento todopoderoso, procuraré detener el viento.
Si alcanzo grandes riquezas, recordaré una boca hambrienta.
Si me siento orgulloso en exceso, recordaré un momento de debilidad.
Si pienso que mi habilidad no tiene igual, contemplaré las estrellas.

En definitiva, hoy seré dueño de mis emociones.

Og Mandino

Leer más...

viernes, 9 de marzo de 2007

Juzgando

Por Eduardo Galeano

Es una antigua leyenda china. A la hora de irse a trabajar, un leñador descubre que le falta el hacha. Observa a su vecino: tiene el aspecto típico de un ladrón de hachas, la mirada y los gestos y la manera de hablar de un ladrón de hachas.


Pero el leñador encuentra su herramienta, que estaba caída por ahí. Y cuando vuelve a observar a su vecino, comprueba que no se parece para nada a un ladrón de hachas, ni en la mirada, ni en los gestos, ni en la manera de hablar.

Si juzgas a la gente no tienes tiempo de amarla.

Madre Teresa de Calcuta

Leer más...

martes, 6 de marzo de 2007

George Soros presagia el fin de la civilización occidental

El gurú de las finanzas George Soros presagió la semana pasada en Nueva York "el fin de la civilización occidental" en una entrevista que concedió a EFE con motivo de la aparición de su último libro, "Tiempos Inciertos".



"¿Qué viene después?, quién sabe. Pero el calentamiento global, la amenaza nuclear, la crisis de los recursos y la guerra contra el terror son peligros que indican que existe una fuerte probabilidad -afirma- de que la civilización occidental se dirige a su fin".


Soros, que descarta que el Islam se convierta en la nueva cultura dominante, dice que "el síntoma" de ese panorama es "el conflicto de Darfur (oeste de Sudan), el primero provocado por el calentamiento global y la lucha feroz por los recursos".


"Lo que ocurre en Darfur es un enfrentamiento entre ganaderos nómadas y agricultores sedentarios que se disputan los recursos de una tierra empobrecida por la desertización. No hay sitio para todos y por eso el conflicto se extiende a Chad", explica.

"Es la primera de lo que llamo las otras guerras que se avecinan y que, aparte de la conocida como guerra contra el terror, amenazan la civilización de Occidente", opina.

Aunque en tono algo menos apocalíptico, esas "otras guerras", la campaña contra el terrorismo, el calentamiento global y la amenaza nuclear son identificados en "Tiempos Inciertos" como los factores que "ponen en peligro nuestra supervivencia".

En clave de testamento ideológico y presentado como "lo más parecido a unas memorias", el título revela a un autor que a los 75 años le interesa más el pensamiento que las finanzas, tras una biografía azarosa en la que ha forjado un imperio económico.

La vida de George Soros es un buen espejo de los dos últimos tercios del siglo XX: sufrió como judío la persecución nazi en su Hungría natal, escapó de ese país por la ocupación soviética y emigró a Estados Unidos, donde ganó dinero a raudales.

Soros llegó en 1992 a "tumbar" al Banco de Inglaterra -al vender de manera masiva libras esterlinas y comprar marcos alemanes, lo que devaluó la divisa británica- y con 7.300 millones de dólares poseía en 2005 la 57 fortuna del globo, según la revista Forbes.

Ese patrimonio lo cimentó sobre todo en su audacia inversora en los mercados internacionales de divisas y en el de la especulación inmobiliaria en su país de adopción, cuyo futuro inmediato, sin embargo, no le incita al optimismo.

"Estados Unidos está condenado a perder su posición dominante y eso tendrá graves consecuencias para el mundo", escribe Soros en su libro, en el que responsabiliza al presidente estadounidense, George W. Bush, de "descarriar" a su país con "la guerra contra el terror".

"La guerra contra el terror ha causado un terrible daño a nuestra reputación en el mundo (...) por lo que ahora hay mucha más gente dispuesta a arriesgar su vida para atacar a los estadounidense de la que había antes del 11-S", dice.

Soros califica de "inevitable" que la dinámica militar emprendida por Estados Unidos desemboque en una conflagración con Irán, sobre la que advierte que "será un gran desastre".>
"Vamos hacia la colisión y la única pregunta por responder es cuánto falta para que se produzca", apunta tras subrayar que Irán -al que considera el mayor beneficiado de la guerra de Irak- no abandonará su ambición de acceder a las armas nucleares.

En el texto culpa también a la sociedad norteamericana de "despreocupada"; esto es, de no querer afrontar la realidad. "Preferimos que nuestros líderes electos nos hagan sentir bien a que nos digan la verdad, preferimos que los medios de comunicación nos entretengan a que nos informen", denuncia.

George Soros, conocido también por sus múltiples proyectos filantrópicos, no renuncia, pese a todas las dificultades que adelanta, a "hacer del mundo un mejor lugar".

"He llegado a pensar que puedo influir en el curso de los acontecimientos porque reúno tres cualidades: creo que tengo cierta comprensión de la Historia, poseo firmes creencias éticas y he ganado mucho dinero", expone.

"Mucha gente tiene uno o dos de esos atributos pero la combinación de los tres resulta poco habitual", recuerda Soros desde su despacho en el trigésimo segundo y último piso del rascacielos de la Séptima Avenida donde tiene la sede su fundación.

Leer más...

Posición, Intereses y Necesidades

por Dyer W. Wayne
Extracto del libro 'Tus zonas Mágicas'

Librarse de una conciencia de penuria significa cambiar las imágenes interiores que reflejan carencia en tu vida. Tienes ya todo cuanto necesitas a fin de experimentar una vida de prosperidad.

La prosperidad es, primero y sobre todo, un juego mental. La componen una serie de creencias invisibles e interiores que llevas contigo. Debes de saber que tienes ya cuanto necesitas; no te falta nada para lograr prosperidad en tu vida. Pon mucha atención a la siguiente historia:

Un hombre andrajoso, que parecía no poseer nada en un sentido material, se acercó a un capataz y dijo: ¿Puede ayudarme? Necesito trabajo.


Muy bien -dijo el capataz-, tome esa piedra grande y hágala rodar por la cuesta arriba y abajo. Si lo que necesita es trabajo, eso bastará a sus necesidades.


No me entiende -dijo el hombre-, lo que necesito en realidad es dinero.
Ah -contestó el capataz-, si se trata de dinero, aquí tiene cincuenta dólares. Pero no puede gastarlos.


El hombre se quedó de nuevo perplejo.


No me entiende, lo que necesito en realidad es comida y ropa, no solo dinero.


Si está seguro de que eso es todo lo que necesita -contestó de nuevo el capataz-, puede gastar el dinero en comida y ropa, pero no podrá comer la comida ni usar la ropa.


El hombre se vio obligado a ver que lo que realmente necesitaba era una sensación de seguridad, paz y satisfacción interior. Todo ello es invisible y todo está dentro de su pensamiento; allí esta todo el sustento divino.

Leer más...

sábado, 24 de febrero de 2007

Creencias: El camino de las lágrimas

por Jorge Bucay (¿sera?)

Hay una historia que dicen es verídica. Aparentemente sucedió en algún lugar de África. Seis mineros trabajaban en un túnel muy profundo extrayendo minerales desde las entrañas de la tierra. De repente un derrumbe los dejo aislados del afuera sellando la salida del túnel.

En silencio cada uno miró a los demás. De un vistazo calcularon su situación. Con su experiencia, se dieron cuenta rápidamente de que el problema sería el oxigeno. Si hacían todo bien les quedaban unas tres horas de aire, cuando mucho tres horas y media.

Mucha gente de afuera sabría que ellos estaban allí atrapados, pero un derrumbe como este significaría horadar otra vez la mina para llegar a buscarlos. ¿Podrían hacerlo antes de que se terminara el aire?. Los expertos mineros decidieron que debían ahorrar todo el oxígeno que pudieran. Acordaron hacer el menor desgaste físico posible, apagaron las lámparas que llevaban y se tendieron todos en el piso.

Enmudecidos por la situación e inmóviles en la oscuridad, era difícil calcular el paso del tiempo. Incidentalmente, sólo uno de ellos tenia reloj.Hacia él iban todas las preguntas: ¿cuánto tiempo pasó? ¿Cuánto falta? ¿Y ahora?. El tiempo se estiraba, cada par de minutos parecía una hora, y la desesperación ante cada respuesta agravaba aun más la tensión. El jefe de los mineros se dio cuenta de que si seguían así, la ansiedad los haría respirar mas rápidamente, y esto los podía matar. Así que ordenó al que tenia el reloj que solamente él controlara el paso del tiempo. Nadie haría más preguntas, él avisaría a todos cada media hora.

Cumpliendo la orden, el del reloj controlaba su máquina. Y cuando la primera media hora pasó, él dijo: "ha pasado media hora". Hubo un murmullo entre ellos, y una angustia que se sentía en el aire. El hombre del reloj se dio cuenta de que, a medida que pasaba el tiempo, iba a ser cada vez más terrible comunicarles que el minuto final se acercaba. Sin consultar a nadie, decidió que ellos no merecían morirse sufriendo. Así que la próxima vez que les informó la media hora, habían pasado, en realidad, 45 minutos.

No había manera de notar la diferencia, así que nadie siquiera desconfió. Apoyado en el éxito del engaño, la tercera información la dio casi una hora después. Dijo "paso otra media hora"..., y los cinco creyeron que habían pasado encerrados, en total, una hora y media, y todos pensaron en cuán largo se les hacía el tiempo. Así siguió el del reloj, a cada hora completa, les informaba que había pasado media hora.

La cuadrilla apuraba la tarea de rescate, sabían en qué cámara estaban atrapados, y que sería difícil poder llegar antes de cuatro horas. Llegaron a las cuatro horas y media. Lo más probable era encontrar a los seis mineros muertos.

Encontraron vivos a cinco de ellos. Solamente uno había muerto de asfixia..., el que tenía el reloj.Esta es la fuerza que tienen las creencias en nuestras vidas. Esto es lo que nuestros condicionamientos pueden llegar a hacer de nosotros. Cuando creemos, y confiamos, en que se puede seguir adelante, nuestras posibilidades se multiplican.

Leer más...

jueves, 22 de febrero de 2007

Las tácticas de negociación de un agente del FBI

Las tácticas de negociación se usan tanto en los negocios como en los secuestros. Veamos los consejos de un experto del FBI...


Frederick Lanceley es un negociador retirado del FBI. A lo largo de su carrera, participó en cientos de secuestros, ataques terroristas y tomas de aviones con rehenes a lo largo y ancho del mundo. Tras su retiro, Frederick se reinventó. Hoy se gana la vida capacitando a empresarios y ejecutivos en tácticas de negociación. En un artículo escrito para la American Management Association nos brinda algunos consejos:

1) ¿Cómo empezar la negociación?

La manera en que se abre la negociación es fundamental. Una buena apertura puede predisponer positivamente a ambas partes y simplificar mucho el proceso. Por eso, en los Estados Unidos, la mayoría de los negociadores policiales abren las conversaciones con una misma frase: "Mi nombre es X. Soy el negociador de la policía. Me gustaría ayudar".Tras la presentación, los negociadores tienen la orden de preguntar al secuestrador si desea rendirse. Parece obvio, ¿no? No tanto. Existen muchos casos en que, una vez terminada la situación, los secuestradores confesaron que se habrían rendido desde el principio si el negociador se lo hubiera propuesto inmediatamente. En otras palabras, no siempre el otro quiere negociar. Muchos prefieren que todo termine cuanto antes.Olvidarse de proponer una rendición inmediata es también un grave error a la hora de encarar una negociación comercial. Al fin y al cabo, es posible que el cliente no tenga ganas de discutir. Quizá esté dispuesto a pagar el precio de lista sin chistar.Sin embargo, si usted lo contacta con "actitud de negociar", es posible que el cliente aproveche la situación para obtener alguna rebaja que no tenía pensado pedir. Por lo tanto, señala Lanceley, no es mala idea empezar preguntando al cliente si está listo para firmar. Quizá se lleve una agradable sorpresa.

2) Lidiar con el miedo

Los negociadores policiales casi siempre enfrentan sujetos acorralados y muertos de miedo. Lo mismo suele ocurrir, aunque en menor medida, con los clientes. Seguramente, muchos temerán hacer una mala inversión comprándole a usted. ¿Cómo transmitir confianza?Los negociadores policiales tienen una táctica estándar: empezar con pequeñas transacciones para inspirar confianza. Por eso, es común que vayan entregando pequeñas cosas a cambio de rehenes: "¿Quiere cenar pizza? Libere a tres rehenes y se la daremos", "Los cigarrillos le costarán un rehén".Así, cuando el secuestrador ve que los negociadores van cumpliendo con su palabra, la tensión va menguando y comienza a tener la suficiente confianza como para discutir su rendición.Lo mismo vale en los negocios. Si su potencial cliente teme embarcarse en una fuerte compra, ofrézcale empezar por un pequeño contrato. Así, el cliente verá cómo trabaja su empresa. Y, si le da resultado, tendrá la confianza suficiente para firmar un contrato importante.

3) No se termina hasta que se termina

Uno de los peores errores que puede cometer un negociador es bajar la guardia antes de tiempo. A medida que progresan las conversaciones y se van destrabando los obstáculos, la aparente cercanía del acuerdo hace que los negociadores se vuelvan más descuidados. Por eso, los negociadores policiales saben que el incidente sólo termina cuando el secuestrador está esposado dentro del patrullero.Lo mismo vale para las negociaciones comerciales. No baje la guardia antes de tiempo. Es muy común que, cuando todo parecía cerrado, surjan nuevos inconvenientes. La negociación sólo termina cuando usted tiene el cheque entre sus manos.

Leer más...

lunes, 19 de febrero de 2007

Una profesora de Harvard mezcla espiritualidad con negociación (y llena auditorios)

Por Francisco Ingouville

¿Puede la meditación ayudar a negociar? Algunos dirán que se trata de otra receta de "management new age". Pero es el último grito de la prestigiosa Escuela de Negociación de Harvard

¿Puede usted explicar los movimientos que realiza para atarse los cordones? Si no se los está atando en el momento, seguramente le resulte imposible. Así, nos damos cuenta de que el cuerpo sabe hacer cosas que nuestra razón no necesariamente ha comprendido. Es decir, nuestra conducta se nutre de mucho más que razón.

Después de Freud, esto suena a obviedad, sin embargo no todas las actividades humanas han llevado a la práctica o actúan consecuentemente con este saber. En materia de negociación y de cómo nos comportamos en las relaciones con otros, la profesora de Harvard, Erica Fox está decidida a integrar las partes del ser humano que hasta ahora nadie se atrevía a mencionar en el trabajo.

Según ella se trata simplemente de profundizar en el camino ya iniciado por el PON (Program on Negotiation basado en la Universidad de Harvard) quizá el más importante think tank sobre el tema, ya que fueron ellos quienes introdujeron la idea de que la forma en que negociamos depende de lo que pensamos y sentimos (el paradigma en que estamos inmersos, la manera en que interpretamos la situación, lo que sentimos por la otra parte, lo que creemos que va a hacer el otro).

Lo revolucionario de su trabajo es que no tiene problema en recurrir a poetas, maestros espirituales y filósofos e incluir la meditación entre las técnicas que contribuyen a una mejor negociación. Fox desarrolla su método en conjunto con Mark Thornton, un experto en técnicas de meditación. Muchos se preguntan si no se trata de un error de imprenta: "¿Meditación? Mmm… ¿No será mediación?"

Esto refleja la resistencia a mezclar temas que se consideran personales con las actividades laborales habitualmente protegidas tras una cortina de hierro de formalidad.Erica Fox pareciera ser la persona que encarna una corriente orientada a cambiar todo esto. Conceptos como la inteligencia emocional reflejan una tendencia a yuxtaponer, combinar, integrar dos mundos. En mis entrevistas con líderes de organizaciones frecuentemente me sorprendo ante el creciente interés que muestran por introducir entrenamiento en disciplinas antes consideradas ajenas al ámbito laboral.

La aparición de una profesora de educación física para conducir una sesión de gimnasia de 15 minutos para descontracturarse luego de horas frente a la PC ya no sorprende a nadie. El yoga en la empresa va un poco más allá. La conciencia de que una persona con paz interior trabaja mejor es cada día mayor y está motivando acciones concretas.

Pero muchos desconfían: "¿la espiritualidad no me va a transformar en presa fácil de los negociadores duros con cara de bull dog?" En efecto, el estereotipo del trabajo espiritual está asociado a la no violencia y la pasividad. Sin embargo el camino trazado por la escuela de negociación win-win conduce a obtener mayor satisfacción de nuestros intereses y mejores relaciones mediante un proceso que requiere habilidades de comunicación y creatividad para ampliar el pastel antes de distribuirlo y utilizar criterios objetivos para mantener la legitimidad de los acuerdos.

Ya nadie discute la conveniencia de las negociaciones win-win. Sin embargo es frecuente que, aún los más fervorosos defensores de esta ideología, cuando están en medio de una negociación, pierdan la calma, se enojen, demonicen al otro y adopten actitudes territoriales y combativas que no ayudan a llegar a soluciones beneficiosas para ambos. El cuento en que el escorpión mata a la rana que lo está cruzando el río provocando su propia muerte finaliza con la frase "No pude evitarlo... está en mi naturaleza" y parece justificar estas emociones naturales que nos alejan de la mejor solución: está en nuestra naturaleza competir y pelear...

Sin embargo, cada vez más los científicos subrayan el hecho de que la colaboración también está en la naturaleza y es el aparentemente el motor de la evolución. Pero, ¿cómo se accede a eso que somos y que no se deja dominar fácilmente por la razón?

El Harvard Negociation Insight Initiative de Fox busca respuestas para este interrogante junto con dos consagrados académicos de la negociación Frank Sander del Harvard Law School y Michael Wheeler del Harvard Business School. El programa desarrolla nuevos acercamientos a la negociación y a la resolución de conflictos que integra distintas tradiciones éticas, filosóficas y espirituales al campo del conflicto y de la negociación. Y de eso habla Fox en sus populares talleres donde participan empresarios, ejecutivos, líderes políticos, mediadores, educadores… y escuchan.

En una universidad que no se caracteriza exactamente por ser New Age, hombres y mujeres con altas responsabilidades están tratando de capitalizar la sabiduría más profunda para emplearla en las negociaciones de todos los días.Francisco IngouvilleMason Fellow Harvard University, Socio Fundador de Ingouville & Nelson, Consultoría y capacitación (www.ingouvillenelson.com.ar) Autor del libro Relaciones Creativas Erica Fox y Mark Thornton dictarán uno de sus célebres talleres en Buenos Aires durante el mes de marzo (más información). Para más información sobre el método de negociación de Erica Fox, visite el Program on Negotiation de Harvard.

Leer más...

miércoles, 14 de febrero de 2007

¿Qué es el pensamiento lateral?

Autor: Por Adrián Paenza

A uno le presentan un problema que no contiene la información suficiente para poder descubrir la solución. Para avanzar, se requiere de un diálogo entre quien lo plantea y quien lo quiere resolver. En consecuencia, una parte importante del proceso es hacer preguntas. Las tres respuestas posibles son: sí, no o irrelevante. Cuando una línea de preguntas se agota, se necesita avanzar desde otro lugar, desde una dirección completamente distinta. Y aquí es cuando el pensamiento lateral hace su presentación.

Para algunas personas, esfrustrante que un problema "admita" o "tolere" la construcción de diferentes respuestas que "superen" el acertijo. Sin embargo, los expertos dicen que un buen problema de pensamiento lateral es aquel cuya respuesta es la que tiene más sentido, la más apta y la más satisfactoria. Es más: cuando uno finalmente accede a la respuesta, lo que se preguntaes: "¡¿cómo no se me ocurrió?!".

Quiero plantear ahora un ejemplo muy interesante. No sé si es el mejor que conozco, pero sí el que generó y genera muchísimas controversias. Recuerde que no hay trampas, no hay cosas escondidas, todo está a la vista. Algo más: si no conoce el ejemplo, permítame una sugerencia. Trate de pensarlo solo porque vale la pena, en particular, por que demuestra que lo que usted cree sobre usted mismo a lo mejor no es tan cierto. O, en todo caso, es incompleto.

A ver si lo sacan...

El problema:

Antonio, padre de Roberto, un niño de 8 años, sale manejando desde su casa en la Capital Federal y se dirige rumbo a Mar del Plata. Roberto, va con él. En el camino se produce un terrible accidente. Un camión, que venía de frente, se sale de su sector de la autopista y embiste de frente al auto de Antonio. El impacto mata instantáneamente a Antonio, pero Roberto sigue con vida.

Una ambulancia de la municipalidad de Dolores llega casi de inmediato,advertida por quienes fueron ocasionales testigos, y el niño es trasladado al hospital. Ni bien llega, los médicos de guardia comienzan a tratar al nene con mucha dedicación pero, luego de charlar entre ellos y estabilizarle las condiciones vitales, deciden que no pueden resolver el problema de Roberto. Necesitan consultar.

Además, advierten el riesgo de trasladar al niño y, por eso, deciden dejarlo internado allí, en Dolores. Luego de las consultas pertinentes, se comunican con el Hospital de Niños de la Capital Federal y finalmente conversan con una eminencia en el tema a quien ponen en autos de lo ocurrido. Como todos concuerdan que lo mejor es dejarlo a Roberto en Dolores, la eminencia decide viajar directamente desde Buenos Aires hacia allá. Y lo hace.

Los médicos del lugar le presentan el caso y esperan ansiosos su opinión. Finalmente, uno de ellos es el primero en hablar:"¿Está usted en condiciones de tratar al nene?", pregunta con un hilo devoz. Y obtiene la siguiente respuesta: "¡Cómo no lo voy a tratar si es mi hijo!".

Bien, hasta aquí, la historia. Está en usted el tratar de pensar una manera de que tenga sentido. Como no compartimos la habitación, o donde sea que usted esté, le insisto en que no hay trampas, no hay nada oculto.Y antes de que lea la solución, quiero agregar algunos datos:

a) Antonio no es el padrastro.
b) Antonio no es cura.

Ahora sí, lo dejo a usted y su imaginación. Eso sí, le sugiero que lea otra vez la descripción del problema y, créame, es muy, muy sencillo.

ver más abajo (antes piensen y relean el texto !!)

Solución:

Lo notable de este problema es lo sencillo de la respuesta. Peor aún: ni bien la lea, si es que usted no pudo resolverlo, se va a dar la cabeza contra la pared pensando, ¿cómo puede ser posible que no se me hubiera ocurrido?

La solución o, mejor dicho, una potencial solución, es que la eminencia dela que se habla, sea la madre. Este punto es clave en toda la discusión del problema. Como se advierte (si quiere vuelva y relea todo), nunca se hace mención al sexo de la eminencia. En ninguna parte. Pero nosotros tenemos tan internalizado que las eminencias tienen que ser hombres que no podemos pensarla mujer.

Y esto va mucho más allá de que puestos ante la disyuntiva explícita de decidir si una eminencia puede o no puede ser una mujer, creo que ninguno de nosotros dudaría en aceptar la posibilidad tanto en una mujer como en un hombre. Sin embargo, en este caso, falla. No siempre se obtiene esa respuesta. Más aún: hay muchas mujeres que no pueden resolver el problema y cuando conocen la solución se sienten atrapadas por la misma conducta machista que condenan. Es un ejercicio muy interesante para testear nuestras propias complicaciones y laberintos internos.

Leer más...

domingo, 14 de enero de 2007

El juicio

En una aldea había un anciano muy pobre, pero hasta los reyes envidiaban porque poseía un hermoso caballo blanco. Los reyes le ofrecieron cantidades fabulosas por el caballo pero el hombre decía:

“Para mí, él no es un caballo, es una persona. ¿Y cómo se puede vender a una persona, a un amigo?”. Era un hombre pobre pero nunca vendió su caballo.

Una mañana descubrió que el caballo ya no estaba en el establo. Todo el pueblo se reunió diciendo: “Viejo estúpido. Sabíamos que algún día le robarían su caballo. Hubiera sido mejor que lo vendieras. ¡Qué desgracia!”.

-”No vayáis tan lejos” - dijo el viejo- “Simplemente decid que el caballo no estaba en el establo. Este es el hecho, todo lo demás es vuestro juicio. Si es una desgracia o una suerte, yo no lo sé, porque esto apenas es un fragmento. ¿Quién sabe lo que va a suceder mañana?”.

La gente se rió del viejo. Ellos siempre habían sabido que estaba un poco loco. Pero después de 15 días, una noche el caballo regresó. No había sido robado, se había escapado. Y no solo eso sino que trajo consigo una docena de caballos salvajes.


De nuevo se reunió la gente diciendo: “Tenías razón, viejo. No fue una desgracia sino una verdadera suerte.”


-”De nuevo estáis yendo demasiado lejos” - dijo el viejo- Decid solo que el caballo ha vuelto… ¿quien sabe si es una suerte o no? Es sólo un fragmento. Estáis leyendo apenas una palabra en una oración. ¿Cómo podéis juzgar el libro entero?”.


Esta vez la gente no pudo decir mucho más, pero por dentro sabían que estaba equivocado. Habían llegado doce caballos hermosos…..

El viejo tenía un hijo que comenzó a entrenar a los caballos. Una semana más tarde se cayó de un caballo y se rompió las dos piernas. La gente volvió a reunirse y a juzgar: “De nuevo tuviste razón” – dijeron -. Era una desgracia. Tu único hijo ha perdido el uso de sus piernas y a tu edad el era tu único sostén. Ahora estás más pobre que nunca.


-”Estáis obsesionados con juzgar” - dijo el viejo.” No vayáis tan lejos, sólo decid que mi hijo se ha roto las dos piernas. Nadie sabe si es una desgracia o una fortuna. La vida viene en fragmentos y nunca se nos da más que esto.

Sucedió que pocas semanas después el país entró en guerra y todos los jóvenes del pueblo eran llevados por la fuerza al ejército. Sólo se salvó el hijo del viejo porque estaba lisiado. El pueblo entero lloraba y se quejaba porque era una guerra perdida de antemano y sabían que la mayoría de los jóvenes no volverían.

-”Tenías razón viejo era una fortuna. Aunque tullido, tu hijo aún está contigo. Los nuestros se han ido para siempre”.

-”Seguís juzgando- dijo el viejo. Nadie sabe. Sólo decid que vuestros hijos han sido obligados a unirse al ejército y que mi hijo no ha sido obligado. Solo Dios sabe si es una desgracia o una suerte que así suceda”.


No juzgues o jamas serás uno con el todo. Te quedarás obsesionado con fragmentos, sacarás conclusiones de pequeñas cosas. Una vez que juzgas, has dejado de crecer.

Leer más...

martes, 2 de enero de 2007

Mejor... cierren la mediación (?)

Por Ada Lucia FranceticMediadora - Docente de Negociación



Esta suele ser una frase muy escuchada por los mediadores. Puede ser oída en la primera audiencia (pocas veces), o en la segunda si interviene una empresa. Cuando se trata de alimentos o disolución de sociedad conyugal puede darse en la cuarta o quinta audiencia. Y muchas veces, uno puede adherir a la idea de que esto sucede por la poca capacitación de los mediadores; pero cuando empieza a bucear más profundamente, se suele descubrir que finalmente se arriba al punto de partida: el litigio, la opción que atrae más a los profesionales.

Nosotros, los mediadores formados en negociación, hablamos de “MAAN” o “PAAN” según se tenga por fuera de la negociación asistida una mejor o peor alternativa al acuerdo negociado. Y a veces ocurre que analizando con los presentes qué significa un juicio, el litigio adversarial, la incertidumbre, la carga de la prueba dudosa, las costas....la gente opta por ‘cien pájaros volando’.

¿Por qué? ¿Cuál es la idea que nos impulsa a enfrentar un proceso judicial, que es caro, lento, que obliga a poner en marcha un engranaje muy particular para llevar adelante el debido proceso, cuando existe la posibilidad cierta de solucionar el “tema puntual” de una manera más simple, sencilla, económica, con criterios de legitimidad, que cuida la relación y ayuda a ser más responsable a cada uno, tomando decisiones propias?

En ocasiones las partes, en el mismo momento de llegar a la mediación, dejan traslucir su inquietud: han sido asesorados sobre la posibilidad de obtener pleiteando un beneficio más allá de lo que el caso amerita; entonces será harto difícil acordar nada. Es el ejemplo típico de alimentos: el señor cree que con trescientos pesos zafa, y que puede esconder el resto; no aceptará que su ex familia con trescientos pesos no vive y pedirá a gritos “¡Que trabaje! ¡Que se vaya a trabajar!”

Y también a la inversa: la ex señora cree que seguirá con su antiguo régimen de vida y no acordará; quiere que sea el juez quien decida con cuánto dinero debe aprender a vivir. Ni qué decir cuando el conflicto lo plantean los damnificados en un accidente con automóviles y asisten los abogados de compañías de seguro, más los asesores de parte.

En algunas oportunidades los profesionales de aseguradoras, a la segunda audiencia, dicen: “Nos vamos. No arreglamos. Nos atenemos a los dichos de nuestro asegurado”. Y yo me pregunto ¿se podrá demostrar la no culpabilidad de un asegurado que tiene el auto chocado en su frente y el otro hundidas las puertas?

Otro caso paradigmático es el “daño moral”. Si la parte ha sido informada sobre el presunto monto del daño moral, se pone a fantasear como la Lechera (la que transportaba el cántaro en la cabeza) en qué invertirá la suma obtenida, y nada ni nadie podrá hacer que maneje otras opciones. Esa persona jamás aceptará un arreglo por honroso que sea.

Entonces como docente digo ¿cuál es la formación de un abogado? ¿Qué profesionales son los que forjamos en las distintas facultades? Suelo decir a mis alumnos (y a veces también en las mediaciones) que los abogados tenemos un único remedio para todo mal: el pleito. ¿Qué sucedería si nuestro médico nos recetara la misma píldora para toda enfermedad? Deberíamos admitir que la píldora es mágica o que nuestro médico poco sabe. Y así siento respecto del litigio adversarial: el litigio es mágico o los abogados sabemos poco.

Tal vez se asemeje a la historia de Nasrudim, quien aquella tarde de verano, cuando habiendo llegado a la case de té, bebió el suyo amargo con el terrón de azúcar entre los dientes. El jilguero trinaba, los niños jugaban, las mujeres revoloteando para no pasar por indiscretas y Massud, el dueño de casa, atendiendo a los distintos parroquianos.

Nasrudim de repente, extrajo de entre sus ropas la cítara, se sentó en la alfombra y empezó a tocar. Todos se quedaron maravillados de los talentos ocultos del mulá. Zing...zing. .la misma cuerda y la misma nota. Al cabo de un par de minutos Massud increpa a Nasrudim y le dice:

“Mulá, la cítara tiene otras cuerdas y se pueden tocar otras notas ¿por qué no cambias?” “Sé que otros con sus dedos saltan de arriba a abajo por las cuerdas, buscan otras notas. Otras posibilidades. En cambio yo he encontrado mi nota.

Estoy perfeccionando esta nota exacta, que es la correcta para mí. ¡Soy un especialista!” Y así continuó, mientras cada uno volvió a lo suyo: el jilguero a trinar, los niños a jugar, las mujeres a revolotear, los hombres a beber té y hablar del precio del trigo y Massud a atender a sus clientes.

¿Será el pleito a los abogados, lo que la nota única a Nasrudim? Reflexiono.
Gracias: Maribel Hayes

Leer más...